Tal vez, no me baje
la tensión y el sobrepeso,
por el ineludible,
y contumaz, paseo matinal
a pesar de la buena voluntad,
de las piernas, que se obstinan
en llevarme a levitar
por el más puro optimismo.
Pros y contras.
La llovizna y su alícuota salida,
(a repartir entre las pattes de quien suscribe,
el tupido follaje del soto
y el vulnerable equilibrio ecológico
ponen fresco,
y un punto de humedad,
en mi semblante, en la arboleda
y, en la caricias, racheadas,
del suave viento.
La alerta
se activa con un trueno
ynla amenaza
de un temible chaparrón.
Me empuja la prudencia,
que me deporta, del afable paisaje,
para intentar asilarme
en la garita cubierta del yermo.
En plena retirada,
se refrena el apremio
reparando mi atención
en el chapoteo de cada gota
y sus ondas respectivas,
que, se expanden
y juguetean con el reflejo,
fluctuante como un flan,
sobre el cristal del ruidoso riachuelo.
Se distinguen enarbolados,
como banderas al viento:
mi rostro y su imagen iconoclasta,
la arboleda de copas rizadas,
y el nido de cigüeña, vivaz,
donde picos y zancas tronchados
picotean y pisotean el hogar,
de trabado ramaje seco,
que corona la espadaña.
Surge un pez, que se aturde
en cada onda.
Se conmueve mi atención
con en el cambio súbito,
estereotipado, de su rumbo;
asustado, enloquece su aleteo
y el pavor infundado,
o más bien exagerado,
hacia el salto de agua, lo lleva,
desde el remanso sereno,
mientras yo me estoy calando…
¡Tan absorto, ni me entero
y, casi a punto de escampar,
cuando quise acelerar,
un maldito resbalón,
con saña, me dislocó
la mortaja del tobillo!
¿CONSIDERAIS TRANSCENDENTE EL POEMA? ¿En qué aspectos?
Muchas gracias. Un abrazo
doctorpoeta
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