SÍMIL
Tus ojos son la patria del relámpago, que asusta y de la lágrima, que apena;
son silencios que hablan,
tempestades sin viento, corrientes sin olas,
pájaros presos que, al piar, desesperan;
topacios azules, tan impíos como el agua.
Son otoño, en un claro del bosque en donde la luz, arremete, por la copa de un árbol, cuando quedan tres hojas; también, casi pájaros.
Son la playa del alba, donde cita, la espuma, a su arena.
Son la cesta de frutas, de escarcha, caladas;
son verdades que incitan mentiras,
espejos de aquí y luceros de allá;
pulsaciones tranquilas de la marejada,
tajantes miradas que, al fin, parpadean;
arenales, sin senda
Son…