Las Manos, Tierra, La Próxima Generación

¡Hijos mios! (tres luceros fulgurantes que se escaparon de un beso ):

             Desde mi alma, me despierta, el enorme deseo, de deciros algo. En la madrugada, apacible, de un día, previsiblemente, agitado, la inquietud, me desvela y me arroja del lecho. Por el corredor hasta el rincón donde me resguardo, para ordenar mis sentimientos, persevero en la idea de cómo estructurar forma y fondo del mensaje y de cómo y en qué momento, elegir la ocasión para transmitirlo de la manera más receptiva posible.

               En mi avance, paso delante de las puertas, entreabiertas, de vuestras alcobas y, mantengo la esperanza de que, leyendo en mi mente antes de caer rendidos, me recibáis lúcidos  prestos a escuchar, mis palabras y su intención, quizá vana, volátil y anacrónica, para la atmósfera de revolución generacional de la que, acaso, estéis respirando. No siento frustración sino alivio, cuando percibo que estáis sumidos en un sueño profundo y reparador, que no debe ser quebrantado; porque os impulsa, con fuerza, el motor de la juventud, el descanso, aunque frugal, debe ser prioritario al sobresalto brusco, por mi impaciencia.

               Al despertar, me hallaréis en mi sillón, sumido en las cuartillas y pasaréis indiferentes al texto, a su intención y a su destino, pero, porque quiero, que vuestro sueño futuro, sea siempre reparador y el desgaste, en la lucha, se reponga sin pesadillas ni tempestades, no cejo en el empeño y os invito, en cualquier momento, a que conozcáis el código de conducta que he aplicado en mi vida e intentéis, como yo, usar sus preceptos como arma defensiva de  la existencia evitar, en los posible, contagiaros de la  peste de la impudicia. Objetivo, o así lo entiendo, alcanzar el blindaje de la dignidad.

Tened en cuenta, si lo tenéis a bien, las siguientes reflexiones éticas, con la intención de que, mis queridísimos nietos, también se vayan impregnando de su trascendencia, en una época de preocupante incertidumbre:

                                                -QUE EL JUSTIPRECIO DE VUESTRO VALER, EMANE DE LAS OBRAS Y, NUNCA DE LA ARROGANCIA

                                                  -SI TROPEZAIS DOS VECES, EN LA MISMA PIEDRA, REDUCIDLA A ARENA. SI, AÚN, TROPEZAIS, EN LA TERCERA, OCULTAD, EL PIE, AMPUTADO, EN EL PEDREGAL

                                                    -SI EL AMOR, ES EL VERTEDERO DEL INSTINTO, CANALIZAD LA PASION Y, COLABORAD EN QUE SE MANTENGA EL EQUILIBRIO DEL SENTIMIENTO.

                                                     -MERECED QUE EL PODER, OS LO OTORGUEN, LOS FUERTES Y, A SU VEZ, LO REVERTAIS, EN FORTALECER AL DEBIL.

                                                      -SI REPARTIS, TRUCANDO VUESTRO TU LOTE, CONVOCAD, DE NUEVO, LA ASAMBLEA Y AJUSTAD LA BALANZA.

                                                       -SI DESPUES DE CEÑIROS DE LAUREL, OS LLEGA LA DERROTA, ZAFAROS, CON ASTUCIA, DEL EXILIO Y, REEMPRENDED, CON MESURA, EL CAMINO.

                                                        -SI SOIS DENOSTADOS, NO CONTESTEIS CON LADRIDOS, SI VUESTRA FAMA, ES LIMPIA; COLOCAD LA RAZÓN, COMO ESCUDO Y, CONVENCED. SI LA FAMA,DEGENERARA A INFAMIA, QUE, EL DEDO QUE OS SEÑALE, REDIMA VUESTRA CAUSA.

                                                          -SI LA ANGUSTIA, OS OPRIME EL PECHO, Y UN CAUDAL DE AIRE FRASCO, OS ABANICA, BUSCAD, EN SALUD, LA MANO QUE NO CESA Y, ENTREGADLE, LAS LLAVES DE LA CASA.

                                                           -HACED QUE LOS SENTIDOS, APLAQUEN LA SED VORAZ DE LA SANGUIJUELA Y, SI ESTOS, ENGULLEN SU CEBO, INTERPONED LAS VENAS, PARA MODERAR SU  DAÑO.

                                                             …Y, EN FIN, EN EL GRAN TEATRO, SERÉIS PROTAGONISTAS, SI LOS ACTOS, SON VUESTROS. DE LO CONTRARIO, NO PASARÉIS DE SER, UN MERO OBJETO DE LA TRAMOYA.

UN FORTISIMO ABRAZO y permitidme que termine recordando mi aforismo favorito, del que pueden sublimarse todos los demás:

EL AMOR ES ESENCIA UNIVERSAL .QUIEN NO AMA A TODO EL ORBE, NUNCA PODRA AMAR A NADIE. A PARTIR DE CADA CUAL Y SÓLO EN LO SUBSTANCIAL, CADA CASO ES UN PROCESO.

Antonio C. Rodríguez Armenteros. Doctorpoeta