
En el imperio de la mitomanía se puede convencer a quienes, embobados, escuchan, del mentiroso emperador, que una masacre es humanitaria, que una guerra infunde moral, que el martirio es de justicia, que la silla eléctrica y la guillotina son atracciones de feria, que la dictadura es democracia si el despotismo lo dispensa el pueblo y que hay democracia, cuando los que gobiernan no son los elegidos, pero que acceden por vericuetos, funambulismo y desvergüenza…
doctorpoeta
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