
Podría caminar el mundo a la autoexéresis, si su capacidad de reacción no se enfrenta al tacticismo compulsivo e irracional, puesto en escena por el organigrama de adláteres gubernamentales, sumisos al imperativo del “gran maestre”, al que la ingeniería social le ha aclarado que, disminuir ostensiblemente la población mundial, genera fabulosos dividendos, “industrializando” los sistemas aplicados.
doctorpoeta
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