La crispación nos conduce a la absurda división; el «divide y vencerás» se sustenta en el engaño y la calle está tan mal que es más fácil engañar que, con pruebas, convencer que somos los engañados.
La crispación nos conduce a la absurda división; el «divide y vencerás» se sustenta en el engaño y la calle está tan mal que es más fácil engañar que, con pruebas, convencer que somos los engañados.