¡FILOLOGÍA!, ¡CON SU VENIA!

Sea el concepto,
sea la idea,
quien envuelva la palabra,
mi pensamiento se obstina
en mantenerla segura,
alta y clara, bella o fea,
amasada o espontánea;

la envoltura que se enuncia
desde el concepto o idea,
puede ser poco adecuada,
a tal fonema o cual palabra ;

más bien ésta,
aunque bella y favorita,
muestra el tono
con sus lances, balbuceos,
seriedad o regodeo,
sean envero, sean patrañas.

Ser sincera, o ser estafa,
sea cinismo, sea nobleza,
si engolada o bien sencilla,
natural o rebuscada,
no es cuestión de resonancia

Quien estímulo recoge
en oído receptor,
sea cordial o imprecador,
en sensaciones transforma
placenteras, repulsivas,
sedativas, enervantes,
decaídas o exultantes;

ni al dictado de la idea,
ni al edicto del concepto
rebrotan los sentimientos
en cantidad variable,
variopinta calidad
y asenso o desavenencia.

El pensamiento elabora
el sentido del lenguaje
y, en la esfera emocional,

¡sólo, el corazón, sentencia!

Antonio C. Rodríguez Armenteros