¿Quién plantó, en el parterre,
la floresta del alma
cuya esencia reclama
el mismísimo cielo?
¿Fue por tierra, por aire,
o por la trana de un sueño?
Y fundido en la luz de los campos,
hizo etapa en las piedras inertes,
al frescor del arroyo sereno.
¿Por qué mar increíble navega,
entre nubes y tilos,
por las siembras de Luna y estrellas,
cuando un aura de anhelo le llega,
venteando las velas de seda.
doctorpoeta
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