¿HABLAR?

Primero dar el tono con cultura e inteligencia; después urbanidad, cordialidad, sentimientos, respeto y consideración hacia los ciudadanos, hacia ellos mismos y hacia el sursuncorda.
En la discusión comunicativa no cabe ni el tono de debate, ni el talante de disputa. Primordiales son los argumentos razonados y la voluntad inquebrantable entre las partes de saber escuchar, hecho transcendental para la opinión, mucho más que las miradas de reojo y la argucia para ver quien engaña a quien.
Es perverso el “debate”,  en el que cada oponente, se esfuerza o se excita, en demoler los argumentos del contrario, ridiculizando sus conclusiones (hay oponentes, pero no ponentes). Está ausente la razón y se montan estrategias de trilero, de vocero o de mentira. Falta la vital comunicación y, a mi modesto entender, si ésta es libertina, toda perspectiva será fraudulenta .
En la discusión comunicativa, no se trata de justificar con patrañas una opción ni de aniquilar al interlocutor; debe haber disposición a aceptar cada uno su propia responsabilidad y deseo de cambio de opinión cuando la evidencia del argumento, llegue a desenrollar el nudo del problema.  Pobre democracia si su fundamento sigue emergiendo de estrategias jacobinas, como las exhibidas en las últimas sesiones del parlamento, donde cada cuál, ha quedado retratado, provocando sólo decepción y tristeza. Pero no importa; no faltarán “salvapatrias”  que, como siempre, fabriquen decepciones. Ferviente es mi deseo de tener que presentar excusas por haberme equivocado.

Seguro que habrá alguien que me atribuya padecer el “síndrome del derrumbamiento cósmico”, pero, amigo, ¡no es patología, no!; es simplemente infelicidad, decepción y lo que, para mí, es más tremendo: preocupación por el futuro de los que vienen detrás porque, el que suscribe, ya está por la labor de ir redactando un epitafio que resulte coquetón.

¡Que nos pille confesados!


Antonio C. Rodríguez Armenteros

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.