La vida real, carente de alicientes, explica que la mayoría de jóvenes prefieran, de mayores, ser influencers en un desalmado submundo, ficticio, provisional e irredento Más que de la fama y dinero, aunque también, van a ser presa de la tremenda adicción, amputadora de sus alas.
— Antonio Carlos Rodríguez Armenteros, (@Acnogal32Carlos) February 7, 2024