Ceguera incurable
que no ve su daño;
frescura inocente,
de niña ignorada.
La sed del deseo,
en su honra saciada.
¡Mi Dios, sangre llora,
y su ira no veo!
El trueno que anuncia tu suerte,
ya suena;
el rayo se acerca
y devasta tu alma, tus sueños, tu dicha,
tu cara tan bella.
¡Mi Dios, sangre,llora;
su ira, no veo;
ni molinos, ni piedras,
ni sogas al cuello!
doctorpoeta
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