
Es seguro que, en el momento que un decidido, aséptico y profesional sistema se imponga al objetivo clientelar de la educación políticamente impuesto, los resultados beneficiosos se dejarán ver, más pronto que tarde. Resurgirán el interés por aprender, la visión de futuro, el esfuerzo hacia la meta y, por ende, el espíritu de superación de los educandos, con la consiguiente complacencia de los educadores.
doctorpoeta