
¡QUE VIENE, QUE VIENE!
Procuro, cuando viene a mi casa
que mis ojos cerrados se aparten
y que el cinto, apretado, no caiga,
Acechante, el peligro amenaza
a mi honra que estalle en el aire,
por exceso abusivo de carga,
Como nunca he logrado evitarlo,
me he propuesto, en la vida, no hablarle,
si es que no se agarrota mi cuello
cuando tanto silencio no aguante
y que ella se ceje en tocarme.
doctorpoeta