
Sólo me queda la noche para pedir a mi Dios esos rayitos de sol que, en Justicia, se me asignan y unas migajas de pan, sin vino donde mojar, como justo emolumento por mi esfuerzo generoso; mi encomienda es avanzar, despacito poco a poco, por las sendas sin retorno que se están quedando ciegas. Tengo sueño y ya me duermo porque mis preces silencian y tengo que madrugar.
Feliz descanso doctorpoeta
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