
BELLAS ARTES
-¡Oye, mi poeta! Hoy te quiero aconsejar:
La música, que podría arrastrarla el viento, es muy raro que estremezca a quien con, gusto, la envías; sea a quien quieras agradar, no tendría melomanía, que sería lo más normal; tu sentir no es musical y vano esfuerzo, supondría.
Tu poesía le llegará sin saltos de pentagrama: los versos libres están del revuelo de las notas, porque dicta el sentimiento, sin falsetes ni vibratos; sin acordes, sin escalas; sin silencios y sin arpegios; no precisas instrumento porque, sólo tañe el alma imponiendo un ritmo alterno, lleno de expresividad.
Si lo vas a utilizar, debes de tener presente, conocer bien el objeto porque, aunque te parezca humano, ¿existe en la realidad?
-¡Oh Musa!; te lo puedo asegurar! Vaya, en primer lugar, todo mi agradecimiento, que es guitarra mi instrumento y es lento mi progresar. Quiero, a mi dama, halagar (un ángel de carne y hueso): La veo en mis ilusiones, en las noches por mis sueños y en la playa junto al mar: tomaba un baño de luna y a ella, quise llegar; la busqué, no la encontraba y decidí regresar.
Un vía crucis fue el regreso, sangrante de soportar, hasta pasar por su puerta…
En el contraluz del porche, pronto, dejé de sudar; me rodearon sus brazos y escuchó mi recitar…
No fue la primera vez: muchos días, estuve allí; pretendía buscar amor, mientras yo canturreaba serenatas, barcarolas y necios brindis al sol; pero todo cambia ahora porque, después de la coda, lo decidimos sellar con un beso de pasión, lento, pujante y carnal.
¡Oh, mi musa encantadora! ¿Nos querrás apadrinar?
doctorpoeta
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