
EN “SECO”
Recuerdo aquella mañana de Abril (hace exactamente un año), cuando mi habitual paseo matinal fue interceptado; estupefacto, frené en seco por el impacto de una pintada, con letras en rojo que, aunque parezca increíble, decía así: «Os beberéis la sangre de nuestros abortos». Mi sentimiento de estupor cambió al de pena y compasión, porque quien, sin duda, ya se había bebido la ponzoña de su perdición, fue el autor-a de semejante amenaza.
El aborto espontáneo es el fracaso sangrante de la dignidad biológica.
El aborto provocado es el fracaso macabro de la dignidad antropológica.
Dr. Antonio C. Rodríguez Armenteros