Cuando el sopor de la tarde,
ceda, a la noche, su trecho,
el Sol vaya a su retiro
tras la jornada agobiante,
y la Luna salga a tiempo,
 
cumplido mi cometido,
con el porte más sereno,
todo el quehacer de mi pecho
es, si acaso, algún suspiro
entre ronquido y ronquido,
en el hotel donde duermo.
 
doctorpoeta  buenas noches
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.