
Cuando el sopor de la tarde,
ceda a la noche su trecho,
el sol vaya a su retiro
tras la jornada agobiante
y la Luna salga a tiempo,
cumplido mi cometido…
Con el talante sereno,
todo el quehacer de mi pecho
es, si acaso, algún suspiro
entre ronquido y ronquido,
en el banco donde duermo.
doctorpoeta buenas noches
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