
En la comunicación literaria el autor, con la forma de la obra, va describiendo azares llevados por derroteros, a fin de escalar alturas, mantener nivelación, o bien bajar por laderas hacia el logro o frustración, del arriscado transcurrir de la trama de la acción: predomina el «PAISAJE».
Se estimula el sentimiento, transformado en sensaciones de matices variopintos, cuando el fondo va fluyendo por el “hilo” bien asido a la mente del lector, predispuesta a la evasión, y avenirse o disentir, enajenar o asumir el recado del autor: predomina el «PAISANAJE».
doctorpoeta