Feminismo y antifeminismo son movimientos pendulares. A la acción de uno, surge la reacción del otro, pienso que por la intromisión recíproca de la contabilidad política y del clientelismo.

A mi juicio se debería, en el enrevesado y áspero debate, acordar la unidad de acción. Han de apoyarse, sin tregua, las justas reivindicaciones del movimiento feminista, pero sin detraer y sí acoplar, las genuinas funciones de feminidad derivadas de sus realidades biológica (anatómica y fisiológica), de receptividad a los estímulos vitales y de las peculiaridades que le otorga la propia ley natural.

doctorpoeta

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