Parcheado rodal, pajizo y frío;
en burgués terciopelo,
que fue;
hoy, se aferra a su cáliz,
colgado de un hilo.
¡Pétalo, exiguo,
de muerte herido,
que, a la inercia, lanzado
ya sin polen trabado,
sin pistilos, ni estambres,
racheado y errante,
su aroma, perdió!
La corola, amputada,
a batidas del aire,
se lamenta, ofuscada;
no ha llorado
porque falta un hermano;
es envidia, hacia aquél,
que voló;
porque ya se ha librado,
del trance,
del otoño, ventoso y llorón
doctorpoeta
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