
¿Y ESTE HOMBRE QUÉ QUERRÁ?
En la lápida, tal vez,
poco espacio dejarán:
No es promiscua mi obsesión,
mucho menos compulsiva;
no pretendo el premio «Tal»
o hasta que, el Nóbel, me pidan.
¡La verdadera razón, no es tener
un dineral,
es que tengo mucha prisa
y aunque muera de ansiedad,
tanto os tengo que contar
que no hay tiempo que perder!
doctorpoeta.
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