
Busco sosiego en mi vida;
la ansiedad late en mis sienes
mas, la voz que contamina,
ensañada me estremece.
Me tapo los dos oídos
pero en ronda persistente,
se desvía el ruin zumbido
y criba furioso mi mente.
La violencia y la discordia
trepando por la muralla,
se apoderan del recinto
y sin recato lo atacan.
El crimen y la maldad
sin cesar obuses lanzan;
ni hay refugios ni piedad,
ni ocasión para escapar:
el terror cunde en la masa.
He de preservar la calma
del dolor que la perturba
y como resorte, mi furia,
exaltada contraataca.
Me incorporo a sus afanes
y organizo la vanguardia:
al aire va mi canción,
suave aria de templanza:
vulnerable melodía
que el estruendo vil acalla
porque el ruego de mi son,
con su cadencia y proclama,
intenta cruzar el fuego
y una ráfaga lo calla.
Antonio C. Rodríguez Armenteros
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