
Suenen palmas con olés,
zapateados bailemos
que el tremendo acontecer,
parece, se está muriendo.
Por soleares y tientos,
sigamos el rumbo fiel
de la Rosa de los Vientos:
¡hay que bailar en Buen Puerto!
¿Qué pájaro será aquel
que canta en la verde oliva?
¡Corre y que no pare!, Inés,
que su canto me reanima.
Tocad, sin cesar, tocad,
no se duerman los bordones;
cantad, ¡que nos vean contentos
los bastardos y bribones!
Y al ritmo del sentimiento,
el zapateo no paremos
hasta que cruja el tablao
y, con él, tantos lamentos.
doctorpoeta