
Un suspiro busca, hondo, mi consuelo y es mi miedo quien me lleva a suplicarte ¿Dónde estás, que tu cuerpo ya no siento? Ni me oyes, ni te oigo y mi vacío se colapsa en el silencio. Puede ser que lo ha callado mi impaciencia.
He perdido mis manos de encontrarte y tu desdén es mi infierno, en la quimera…
¡Caigo, de pronto, del “sueño”; deprisa, salgo corriendo y el proyecto de mi vida, en tu alma, lo presento!.
doctorpoeta
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