

Jaén, de almenas moriscas; de campiña plateada; de jazmines y de almendras, de yerbabuena y albahaca; de vientos que mueven versos; de sol, que, en agosto, abrasa; de sus torres, mil campanas , que en sonetos, en baladas y en la enseña de sus nobles, la Historia quedó grabada.
De Aixa, la bien nacida; de Fátima, graciosa y bella y de Marién, la altiva, que, de amor, riñe con ellas. Camino del olivar, van a limar asperezas; nada importa lo de atrás, la aceituna es la riqueza y hay que colaborar. Sintieron pasmo al llegar, pues, prestas a varear, ya no quedaba ninguna. Con las caras demacradas, portearon, con inquina, varias cestas de manzanas. Enojadas, se volvían, porque, en aquella mañana, habrían querido las sacas, que su ilusión, prefería.
De la Malena, el lagarto, y el pánico, que infundía; del preso, que, con engaño, cuando hogazas le ofrecía, lo reventó, un fin de año: mezcló masa candeal , con la pólvora asesina y una «colilla» arrimó: ni lagartos, ni una hormiga, se salvaron de tal cuita y el festival empezó. Del Hornero de los Caños, el de la verga erudita y sus garbeos por los Baños, que quizás los narre un día.
De, Jesús, el Nazareno: misericordioso Abuelo, de sortilegio y clamores, que, a justos, y pecadores, a las penas, trae consuelo y a las promesas, favores.
De su hermosa Catedral, de acendradas, alzada y planta; un proyecto colosal, del insigne Vandelvira, que presume, ya erigida, de esbeltez monumental, de prestigio universal y laurel de paradigma. Del altar, el Santo Lienzo con la huella de su Cara, fiel reliquia, que, vincula, sin reticencia ni duda, el bendito Santo Reino, a Tierra Santa Divina.
De chirris y de pastiras, de pasión y desencuentro; del corro del melenchón; de los boleros, sus letras; de lumbres de San Antón, de vino tinto, rosetas y de chorizos con migas, del apego a la calor cuando el invierno atosiga y en la meta, el campeón, de flores, copa y pesetas
Y, del Castillo, la Cruz, la media luna, la fe, y el bastión de las murallas a las promesas de amor. De la senda a Jabalcuz, las brisas que, afables, bajan, a la Fuente de la Peña, donde las jaeneras lavan y es «Centro de Información».
doctorpoeta
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