OBSERVADOR

TRANQUILO, recostado en mi nube, eludo el hedor de la inmundicia.

Podría bajarme,
en un intento;
pero, tan cómodo y seguro,
enguatado de algodón,
levitando sobre insidias
y aversión,
sin dudarlo, me resisto.

Porfiando en la quimera,
de fragancia y dulce sueño, me he confinado en el mito, donde huele a redención.

Libre para decidir
si retorno
a aquél, mi edén,
movido por la añoranza que me huelo traicionera.

Y de soslayo, diviso
el aura de chimeneas
infectado de ruido, de trajín
y de tristeza,
con ambiente irrespirable del humo del mal humor.

Decidida está mi alma a permanecer aquí, amparada en suave éter, a resguardo de las preces y del sortilegio cruel…

Y, en mi nube,
hago proclama irrevocable
de mi idilio,
cuando «flipo» en sueño REM.

Aun intento el curioseo,
no del todo inevitable,
de asomarme, y de tirarme,
con cautela y de reojo,
al éter de la contrariedad.

¡Vuela conmigo a mi nube, si te quieres resguardar!

doctorpoeta

Doctor Poeta

Compromiso esencial

La poesía como moneda de cambio

Sensibilizado con quienes más sufren el hambre y la injusticia — especialmente los niños y niñas del Tercer Mundo —, doctorpoeta ofrece su obra a cambio de un donativo libre y voluntario.

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