
10-JUNIO: CONCIENCIACIÓN
La mayoría de los bebés obesos dejarán de serlo en la edad adulta y, los obesos adultos en su mayoría, no fueron obesos en su época de lactantes. Hacia el 75% de los adolescentes obesos serán obesos en su edad adulta de lo que se deduce que hay que vigilar, de forma rigurosa, el sobrepeso de los adolescentes y limitar su exposición a las consecuencias de la obesidad, tales como: discriminación, incluso acoso, por amigos y compañeros; rendimiento escolar disminuido, aislamiento, complejos y anorexia; edad avanzada del esqueleto con respecto a la edad cronológica, regla adelantada, apnea del sueño, infecciones respiratorias, hipertensión arterial, diabetes, elevación de colesterol y triglicéridos y consiguiente riesgo cardiovascular; la sobrecarga sobre huesos y articulaciones y elevación del ácido úrico pueden provocar dolor, limitaciones y torpeza en la motricidad. La obesidad, también conlleva el riesgo de padecer cálculos en la vesícula, ovarios poliquísticos, dermatitis irritativa en los pliegues de la piel, así como estrías.
El tratamiento debe ser planteado por distintos profesionales (multidisciplinar), aunque convergiendo todas las estrategias en el pediatra, que evaluará resultados y llevará el seguimiento. Se debe insistir sobre LA EDUCACIÓN NUTRICIONAL para conseguir una adecuada y personalizada RESTRICCIÓN CALÓRICA. Fundamental es aconsejar sobre la PRÁCTICA DE EJERCICIO FÍSICO y, de vital importancia, aplicar TÉCNICAS PSICOLÓGICAS DE MODIFICACIÓN DE LA CONDUCTA Y MOTIVACIÓN.
LA MEDICACIÓN Y/O CIRUGÍA (reducción de estómago) NO ESTÁN INDICADAS EN NIÑOS.
La lucha debe ser «encarnizada» contra esta extendida y peligrosa enfermedad, en otro tiempo, considerada como atributo de salud.
Aceptad mi asequible y primer consejo para iniciar el cambio: La alimentación debe ser rica y variada; las comidas ORGANIZADAS en horarios previstos y separados de tal forma que puedan coincidir con la sensación de hambre en los comensales. Es muy importante que «estemos todos para comer» y, una vez servida la comida, iniciar la DIGESTIÓN BUCAL, COMIENDO DESPACIO Y MASTICANDO BIEN.
Dr. Antonio C. Rodríguez Armenteros
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