
¡ADIÓS!
Nunca es tarde; es mi anhelo
y llegaré
al puerto azul que, al fin,
oteo;
viene la esperanza a mí
y a la barca que gobierno.
Y, desde babor, huyendo
quedó atrás el puerto negro;
raudo, me vengo a estribor
para ver, gozoso y bello,
en la mar, el resplandor
cuando a la vida me acerco.
¿Hay algún espectador?
¡Podría ser que el mundo entero!
doctorpoeta