NUNCA COMO MEDIO

La respuesta rápida, sumisa, automática, sin opción de réplica, sigue existiendo en aquellas sociedades, proclives al servilismo, donde permanece instituido como norma ética de obligado cumplimiento.

El “sí bwana” no es un tópico, sino una reacción de vasallaje automática, con bloqueo absoluto de la capacidad de análisis para decidir si la demanda, se satisface sin más, o se posterga por revocación, alegación, o limitación. Esta forma de “rebajarse” está vigente, paradójicamente, con consistencia ética, en sociedades moldeables o supersticiosas, donde tiene más cabida lo dogmático que lo pragmático y por lo tanto, más expuestas a la conducción dirigida del pensamiento. Así, en mentes con poco hervor, se va inculcando de manera continuada y subliminar, la “doctrina” de la sumisión: el “ordeno y mando” del paradigmático ente superior y casi siempre, de sublime condición. (“A fulano, le firmo yo, en blanco”) (“Lo hago, porque, lo que él me pida, va a misa”)

Kant se convence de que todo lo que obliga, sin opción a réplica, rebasa la línea roja de la ética. Por ello, acaba enmarcando, dentro de su espacio, solo aquello que pueda ser susceptible de debatirse, apelarse y sujetarse a condiciones: “Ayuda a los demás, si quieres tener amigos”. ”Piensa, antes de firmar”. “Yo no acato por las buenas; me lo explicas, lo valoro y decido”. Lo inapelable quedaría desvinculado, no sólo de lo ético, sino también de lo estético.

En mi opinión, la mayor fuerza para restablecer la ética, allá donde no existe, sería ni más ni menos, que ”educar, educar, educar y educar” para, sacar de la inercia, la capacidad de discernir, para el desmontaje de mitos, supersticiones, ritos, magia, ocultismo, poder, omertá, miedo, fanatismo, falso mesianismo. No cabe duda de que la educación sería el arma de mayor alcance, para lograr la nivelación social. Sería imprescindible la disposición consensuada, irrevocable y universal para dirimir estrategias en un contexto de asepsia política donde los planes educativos se conciban para iluminar la mente y no para lavarla.

Hay que exigir la dignidad de todas y cada una de las personas. Nadie puede ser utilizado como medio para alcanzar un fin o un propósito. Las personas son fines en sí mismas y no deben ser instrumentalizadas bajo ninguna circunstancia, sea cual sea su raza, cultura, religión, sexo o nacionalidad; pues eso.

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Doctor Poeta

Compromiso esencial

La poesía como moneda de cambio

Sensibilizado con quienes más sufren el hambre y la injusticia — especialmente los niños y niñas del Tercer Mundo —, doctorpoeta ofrece su obra a cambio de un donativo libre y voluntario.

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