
Hoy se podría entender por qué el odio es el asesino del futuro; utilizarlo, tácticamente, sería verter niebla espesa sobre el porvenir y darle carpetazo pasaría por arrinconarlo, en la condena del ostracismo. Pasar de la táctica mezquina y rehabilitar la dignidad del acuerdo, serían la clave para recuperar el tiempo perdido por la estupidez. Miremos, con optimismo, el horizonte y hablemos, desde la serenidad, para verlo llegar.
doctorpoeta, feliz descanso