Por si acaso algún evento, también hoy hay que dedicarlo a los preparativos de un gran día: De hecho, en este momento, regreso de “entregarme” a un esculpido de cabello, de protocolo bastante repensado por el “escultor”, al que tengo que agradecer que mi semblante haya mejorado, parece, tras la luctuosa disección de esos cabellos indomables que montaron sobre las orejas y que c amparon por sus respetos, junto a otros rizados, presumiendo sobre el cogote. Además, por el mismo precio e idéntico “artista”, me ha sido realizada una meticulosa extracción de las insolentes pilosidades que asoman allá por las ventanas del antro peri-naso-auricular, así como por el entrecejo, coreadas con la protesta de algún que otro estornudo con moqueo y algún improperio que otro, aunque compensado con el visto bueno de mi reflejo en el espejo.

Importante que, en la opinión de algunos observadores, pocos, he resultado de esta sobreactuación, bastante favorecido y rejuvenecido, aunque no sé si lo suficiente para disfrutar, como otro niño más, la algarabía de la comunión, ahora llamada civil.

doctorpoeta friki, tan campante.

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