
RASGOS DEL “NARCISO”
Percibe una grandiosidad en su propio ser y necesita ser admirado.
Muestra dificultad para reconocer y comprender los sentimientos de los demás y para entender las características individuales de las personas con las que interactúa.
Se considera especial y único, desde una perspectiva egocéntrica de la realidad, convencido de merecer un trato especial de todos.
Tiende a despreciar a los demás, creyendo que los todos le envidian
Carece de consideración hacia los demás, exigiendo todos los derechos, sin otorgar deberes a quienes lo rodean.
Experimenta dificultades en las relaciones interpersonales, mostrándose poco responsable y falto de empatía con quienes se relaciona.
Utiliza a otros de parapeto, para alcanzar sus propios objetivos, manteniendo relaciones basadas en el beneficio personal, a costa del perjuicio a los utilizados .
Suele tener fantasías de éxito, belleza, amor o poder.
Mantiene un estado de ánimo controlado y optimista, aunque puede reaccionar con ira.
Es obligación, de los profesionales de la salud, sensibilizar a la población sobre los efectos y consecuencias del Trastorno Narcisista de la Personalidad en el individuo y en su entorno. Es fundamental brindar información tanto a los pacientes como a sus familias, amigos y la comunidad en general, para fomentar una comprensión más profunda y una mayor empatía hacia quienes padecen esta condición. En el seguimiento, de este gran problema, surge el inconveniente de una pertinaz negativa del paciente a ser explorado y tratado pues se tiene, a sí mismo, como persona “supersaludable”, sin necesidad asistencial alguna.
doctorpoeta