ALUCINÓGENOS
La felicidad no es reconocida cuando se quieren satisfacer, de manera tan arbitraria como imperfecta, las exigencias esnobistas del ego, ladinamente presentadas como arquetípicas.
O séase, ésto que se lleva ahora, no es más que putrefacción clientelar, pura y dura, sin tirar de la cadena.
doctorpoeta y el rico olor a pan tostado. Buenos días