
¿POR QUÉ HUYES? ¡NADA TEMAS!
Por la borda, junto al puente
tantas lágrimas perdidas
producen contracorriente
que corrige la deriva:
Ahora, el destino se atisba
porque el rumbo es consecuente,
hábil, la zozobra, esquiva
y sufre, de entuerto, su vientre
Es de noche:
A babor, por sotavento,
al resplandor de la Luna,
ha rolado a suave el viento;
acabo la ligadura
suenan sonajas al viento
y, tras ponérselo al pecho,
se oyen mecidas de cuna.
El eructo complaciente,
de la nana, su ternura
y una mami sonriente
más radiante que ninguna,
felices, me lo agradecen…
doctorpoeta
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