Me juraste que te ibas
y tus labios sonreían
pero tus ojos, decían que lloraban por amor.
Solo te hablaría al final
y te dije un simple adiós.
No sé si actuó mi orgullo,
o a qué cuestión lo atribuyo,
que te dejé que partieras y nuestro amor se calló
¿Hizo falta que dijera
“por favor, detente y frena, que sin ti, no sé vivir;
sin ti, no puedo soñar
y me voy a suicidar»?
Desde el día de tu adiós,
tengo el alma lenta y triste
y un día más, sin tus caricias, jamás lo podría aguantar;
tampoco podría olvidar tu mirar desconsolado.
¡Queda amor y eso me calma!
No podría vivir sin ti.
y carezco de ilusión,
detendría mi respirar;
y de mí, renegaría…
¡Aparca y baja del coche,
sube en mi moto, detrás,
y agarrada a mi cintura,
viajaremos a soñar!
doctorpoeta