
¿Aciertas, en amor, si te equivocas,
entregando más ardor que tú recibes?
¡No lo dudes!
Porque es alma que retorna hacia
tu aliento;
enardece la pasión de quien la goza
y, a pesar de que parezca ser exceso,
nunca, nunca, se ha de ver como lisonja.
¡Y después de una vez, van a ser todas,
pues la entrega se entusiasma, convencida,
de que toda la esperanza va a ser poca!
doctorpoeta