ANGUSTIADO CLAMARÉ

A tu puerta llamaré,

otra cosa es que me abras;

a golpes insistiré, porque

quiero denunciar:

Que el hambre quiere comer

los sobrantes de ese pan

que se tiran en tu casa.

Si llamo y como si nada,

a otro sitio iré a buscar,

¿pero queda algún lugar?

Con luz verde avanzaré;

con la roja, he de parar

y, si es ámbar, dudaré.

Donde, duda, nunca habrá

en aquella humilde casa

que hay pan, para racionar.

Aliviado , pasaré;

con un nudo, embolsaré,

media libra y sus migajas.

doctorpoeta, al inefable Enrique Díaz Aranda

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