
EL «FILTRO» DEL SANEDRÍN (Como por la vida misma)
¡Intruso juez de mi mensaje
que, sin ser destinatario,
se ha arrogado rebatir
lo esencial de mi quehacer!
Inepto como censor,
es de talante soez
y pervierte el debatir
con jactancia y vejación.
Arrincona mi decir,
pero yo busco llegar
mucho más lejos de él
y consigno mi versión
para quien lo tenga a bien.
Abiertas las ilusiones,
me permito sugerir
que encausemos el horror,
la violencia, los rencores,
la pobreza y corrupción;
el desprecio a los mayores,
la perfidia, si eres joven,
y lo que puede ser mejor:
¡En momentos de pasión,
arriesgar los corazones!
doctorpoeta, sin corneta y sin tambor
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