UNOS KLINEX

Sígueme, cerquita,

impúlsate conmigo

por la cuesta de la vida;

tiras de mí; de ti tiro,

enlazados, despacito;

sin trabas, ni zancadillas;

sin temores, ni prejuicios

vamos «parriba» sin prisa.

Fue, de amores, cielo raso

el camino recorrido

y muy cercana la cumbre,

parece que no se avista:

¿hemos errado, el camino?

¿lo ha cubierto, alguna nube?

Digo yo, que está expedito

o es mirar sin acomodo,

con los ojos entornados

de apretar tu ser al mío:

muchos años, los tres hijos

y cuatro nietos benditos.

Ascendemos animados,

con recuerdos y  sonrisas;

 llevo mi pluma, tu lira

y unos klinex para el llanto

 pues, coronada la  cima,

 tenemos que tirar «pabajo».

Antonio C. Rodríguez Armenteros