Trato de escribir tu nombre, para ponerte un “te amo”.
Trato de decirlo a oscuras, para que nadie
lo sepa,
para que nadie lo advierta a las tres de la
mañana
vadeando por la estancia, desde el baño hasta tu
vera.
Ávido de amor, me muero; tanto, de ti, enamorado,
sea dando “palos de ciego”; sea buscando tu fiel
lado.
Grita tu nombre en silencio, mi corazón se dispara
y lo repiten mis fauces cuando, incansables, te
llaman.
¡Amanece; al fin lo escuchas y, antes de cantar el gallo,
noto que coges mi mano!
doctorpoeta