
¿MOLESTA LA VERDAD?
Las crisis sanitaria y social, depredadoras del equilibrio, me hacen sospechar (creo que hasta convencer) que, lejos de parecerme circunstancial, lo interpreto más bien como un primer paso hacia el marasmo socioeconómico, previsto en la hoja de ruta, tal vez cocinándose en la trastienda e imprescindible para el tejemaneje del mundo. Por muchas vueltas que le doy, desde mi cogitación de las respuestas, me parece que podría ser más que una vulgar, aunque ingeniosa, engañifa inoculada con intencionalidad al servicio de intereses espurios. Los funestos acontecimientos, que parecen interconectados, van dejando a su paso, un tufillo fétido de TACTICISMO, fríamente calculado, hecho que hubiese sido inusual en la forma de aparición, opuesta a la de las contingencias espontáneas.
Mi imaginación compara estos movimientos, que parecen ejecutarse al albur de un plan algorítmico, con las analógicas maniobras del generalato, contempladas en las «Ciencias de la Guerra».
¡Ojalá fuera rebatido, como erróneo, mi supuesto mental, en cuyo caso tendría que fruncir el ceño tras una airada petición de disculpas, aunque me temo que no!
Al tiempo, considero que, tanto las “tesis” dogmáticas difundidas hasta ahora como las hipótesis que buscan la explicación de tantas calamidades, extrañamente concatenadas, no difieren en relación a las bases argumentales, permaneciendo en todos los supuestos, desprovistas de un vigoroso poder de veracidad, aunque sin descartar la posibilidad de que, al final, todo se sepa; no lo que yo querría que se supiera, sino lo que, realmente, sea.
doctorpoeta
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