
Mes dedicado a Marte, dios de la guerra, de la lucha.
Su flor simbólica, el narciso, cuyos ramilletes regalan deseo de felicidad, alegría y vuelta a la juventud.
Podados los rosales, se abre la esperanza de llegar a la resurrección: Soñad con las rosas rojas.
Abre el camino hacia la paridad: Incluye, el día 21, el equinoccio de primavera 21 de marzo (igualdad con la noche), en el que el DIA conquista una duración igual a la de la noche; ( el día 22 de Septiembre, con su equinoccio de otoño, la NOCHE conquista una duración igual a la del día).
La luz y la oscuridad no prevalecen una sobre otra, fenómeno de los astros que reclama el “equinoccio” anhelado entre hombres y mujeres para que con entendimiento, esfuerzo y dedicación, se alcance su justa igualdad como oportunidad para el renacer de la esencia y decencia humanas
¡POR EL EQUINOCCIO HACIA LA EQUIDAD
En la justa nivelación de los géneros, pienso que, pasar el rasero por la DIGNIDAD, atributo de la esencia, significaría llegar al objetivo.
Las soflamas oportunistas para la galería y todas las actuaciones sobre lo substancial de las personas, serían brindis al sol aunque, en ciertas ocasiones, no estuvieran exentas de buena voluntad.
Las modificaciones gramaticales como exigencia para dar a entender la homologación, muchas veces no son más que en mi criterio, desconsideración hacia la austeridad del idioma y hacia el propio diálogo, al impregnar las frases de redundancias, neologismos y soflamas, muchas veces disparatados, privándolas ridículamente de su natural eufonía. En definitiva argucias populistas que ni limpian, ni lijan ni dan esplendor.
Por un marzo lleno de entusiasmo
Antonio C. Rodríguez Armenteros