Sígueme cerquita,
impúlsate conmigo,
porque es cuesta la vida;
tiras de mí, de tí tiro, enlazados, despacito;
sin trabas, sin pesadillas,
sin rencores, ni suplicios;
fue, de amores, cielo raso,
el camino recorrido,
y, cercanos a la cumbre,
parece poco visible;
¿está pelado, el destino?
¿lo ha cubierto alguna nube?
Digo yo, que está expedito;
Lo vemos sin acomodo,
con los ojos deslumbrados,
de mezclar tu ser al mío,
tantos años, los tres hijos
y cuatro nietos benditos.
Ascendemos sin reparos;
con anhelos y sonrisas;
llevo mi pluma, tu lira
y los kleenex para el llanto,
pues tras volcar de la cima,
hay que bajar cuesta abajo.
doctorpoeta
Comentarios recientes