Uno de las tretas del “imperio del hampa”, ladinamente incorporado a la política, es convencer a quienes, embobados, escuchan las falacias y promesas del trolero “emperador”. Si son propiciadas por él, la masacre es humanitaria, la guerra infunde moral, el martirio es de justicia, la hoguera y la guillotina son atracciones de feria; dictadura es libertad, el despotismo es «tesón». Si es el objeto del dicterio, «presume» de inmolación. «Si hay conjuración de Dios, es con miedo y represión, porque el mundo que prometo va a quedar mucho mejor que cuando Él lo creó». Y, hay que tenerlo bien cierto que, aunque sea con minoría, el poder ostentaría, empleando vericuetos, mamandurrias, mordidas e imposición. Es muy grave el deshonor, frecuente en la satrapía; si es narcisista peor ¡Puto amo, visionario y un primor!

doctorpoeta
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