Pasamos de la pifia en las escuelas y destruímos, torpe o malévolamente, los filtros que impiden que los niños se contaminen de nuestro odio,
de nuestro afán de dominar, de los dogmas charangueros, de la veleidad moral,
de «quererlos grandes, ya», de la guerra, los abusos y del proceder cerril y feo.
doctorpoeta
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