
Cómo alegra, con su danza,
el arte de la doncella
animándose conmigo
los vaivenes de la falda,
el donaire y su belleza;
tararea la gente joven,
canturrea la gente vieja;
pasa delante y me guiña:
¡que me quiere de pareja
y bailar nunca he sabido!
Sin pensármelo he salido
y, de ágil pirueta,
hacia sus sueños partimos.
doctorpoeta