Una vez que pase el «puente»
continuará el aspaviento;
recorrerlo a la carrera,
es imposición urgente
pero algo no concuerda,
entre la prisa y mi mente.
Este es mi caso concreto:
Mi Belén es permanente;
prefiero amarrar el tiempo
y pasarlo en mis adentros
sin que el almanaque ordene,
bloquear, en un segundo,
la rutina inoportuna
el formulismo tozudo,
tanta luz que a nadie alumbra
y afinar mucho el oído
al rumor de la intemperie.
Tal vez cenaremos pavo;
por descontado, marisco,
alfajores, mantecados;
sorprenderá algún regalo
y tomaremos las uvas…
Porque el año es reticente,
si uno acaba, el otro empieza;
llegará el año que viene
y apercibido, el siguiente
doctorpoeta
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