
¿PALIAR LA SOLEDAD?
La ficticia empatía emocional, en los nuevos tiempos, está más ligada a la fascinación que despierta la, cada vez más profusa y sofisticada oferta tecnológica (incluidos los resortes humanoides) que a los latidos impulsados por las potencias del alma. Se barrunta un reclamo, exponencialmente seductor, implantado por la tecnocracia corporativa y mercantilista. Se están registrando, ya, daños colaterales en la dualidad SOMA-PSIQUE y su repercusión sobre la vida personal y de relación, sobre todo en los estratos más vulnerables (ancianos y/o desventajados en el manejo «on line»). LAS FACULTADES DEL ALMA SE SILENCIAN CON EL BOTÓN DEL AUTOMATISMO (memoria artificial, inteligencia artificial, perseverancia dirigida); la esencia de la Política, la atención en bancos, centros oficiales, e incluso en muchos servicios «snob», están claramente substanciados por la unívoca función, tantas veces avasalladora, de los infalibles (y manipulables) artilugios innovadores.
Hay que reconocer el espectacular aporte de la tecnología al avance, en general, de la sociedad aunque, también, el creciente riesgo de socavar (no desmembrar) la «soldadura» indisoluble de la naturaleza humana.
¡Dolor!
Dr. Antonio C. Rodríguez Armenteros.
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