
Nunca abrasa la llama
del amor;
sólo emite radiación
hacia la sala del alma
donde esperan los anhelos.
Es cauterio acogedor
que jamás levanta llagas;
es masaje delicado
que no quema ni desgarra.
Una gran deuda subsana
porque abate, con tesón,
todo lo que el odio trama:
La felicidad resana
y protege el corazón;
es lámpara y resplandor
de lo que es oscuro y ciego:
el infarto traicionero,
la mentira y sinrazón
y el venderse por dinero.
doctorpoeta
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